teño un amigo. Figúraseme unha atractiva traxedia disfrazada de terciopelo. Non fago moito caso dos meus pareceres, adoitan estar alentados polos meus demos, mais se cadra debería.
Falaba hai nada de The Last Duel e de que pese a boa factura faltábame algo na realización do filme. Ese algo que me faltaba teno The Green Night. Trátase dunha fantasía medieval de carácter onírico. A estética do filme serve á fin da liberación narrativa. O maior pecado dos filmes de época é a atadura da recreación. En The Duellists duelistas a luz, a sombra e a cor fan que o noso padal se embriague do espírito do romanticismo. En The Green Night a estética naif fálanos na linguaxe céltica medieval, onde a raposa fala, os xigantes reparan en nós e un cabaleiro verde outorga cabalaría. Tamén unha especie de teoría estética sobre a contraposición do verde e o vermello.
Hace unos días he discutido en twitter sobre ideología, economía y ciencia con José Luis Ferreira. No salí muy bien parado dado que mi ilustre oponente me dejó en la estacada supongo que debido a lo peregrino de mis argumentos. La discusión fue propiciada por mí. Compartí un enlace en el que Eric Schliesser hacía referencia a la ideología implícita (creencias tácitas) que acompañan muchos de los trabajos considerados como más científicos en Economía. En concreto creo que había un párrafo clave: As a discipline econonomics is also not insensitive to empirical evidence. But it does not follow that it is not ideological. Our very hard-nosed, data-driven contemporary economics is in a very bad position to explore alternative regimes with dramatically different institutions/norms. For example, one need not be a Marxist or an Austrian economist, to recognize that such explorations may well be useful in light of the fact that, say, the working of contemporary central banks ...
sabéis que existe algo que se ha dado en llamar imperialistic economics . Tiene su origen en un fracaso. El de Hotelling y Schultz antes de la II Guerra Mundial, cuando, intentando dotar de una base empírica a la recién formulada teoría de la preferencia revelada intentaron la derivación de funciones de demanda a través de datos de la agricultura en los EEUU. Después de ese fracaso vino la guerra, las primeras computadoras, la teoría de la información, los códigos, la teoría cyborg, y un largo etcétera. De acuerdo con Mirowski la profesión económica en los EEUU reaccionó de dos formas: algunos, como Arrow, Debreu o Koopmans, comenzaron el camino de la abstracción; se refugiaron en axiomas de los que se derivaban consecuencias. Otros, entre los que se encontraban Stigler, Friedman y Becker, hicieron piña en Chicago y adoptaron una actitud desafiante e invasiva: la Economía podía explicarlo todo siempre que tiviese a mano una tijera marshalliana y se aplicase en el análisis parcial...
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