jueves, 22 de agosto de 2013

el problema del realismo psicológico (I)

El realismo científico adopta muchas formas, refiriéndose a como se consideran las cosas que son, a cómo las teorías científicas afirman lo que es. Existe, además, una forma de realismo científico llamado ontológico que se pregunta sobre qué es aquello que existe y qué significa ese existir. En ciencia las afirmaciones sobre causalidad y dependencia implican presupuestos ontológicos, se quiera o no hablan sobre la varias modalidades del existir.
En ocasiones Mäki defiende una clase de realismo mínimo indulgente y comprensivo, teniendo en cuenta las dificultades a las que se enfrentan las ciencias sociales. Es comprensivo en que debido a la incertidumbre que comporta el confirmar una teoría, la precariedad debida a la contingencia histórica de los datos disponibles, entiende Mäki que el juicio sobre una toería debe ser aveces suspendido pese a que presenciemos episodios que puedan, transitoriamente, contradecir las teorías implicadas. La tarea del economista sería así la identificación de fenómenos relevantes, su aislamiento teórico, y la consideración de las fuerzas que puedan explicar la conducta de esos fenómenos. Mäki, fuertemente influído por Friedman, afirma que no es necesario que los presupuestos que explican los fenómenos sean 'realistas', entendiendo ahora por 'realismo' el carácter de verosimilitud de esos presupuestos a la luz de lo que otras teorías científicas dicen verbo de los mismos.
Es indulgente Mäki en que finalmente solicita únicamente de los científicos sociales, mediante este realismo mínimo, ánimo de verdad.

Este realismo mínimo del que hablamos forma parte de la lectura permanente que hace Mäki de Friedman, de su obsesión por el 'Economic Methodology' de 1953. En otras partes de la obra de Mäki se referirá a la técnica del parafraseado como forma de entender ese artículo desde el realismo. De forma que su pensamiento gira en torno a cómo el trabajo con supuestos simplificadores puede servir a la verdad, de como a veces para ser fiel al espíritu realista debe una ignorar ciertos detalles que no son acordes a con cómo las cosas son. Estamos en esto de acuerdo con Mäki, y también en lo siguiente: lo fundamental de identificar las fuerzas principales, ignorando lo que en consecuencia sea accesorio.
A raiz de ese mismo debate abierto por Friedman hace ahora sesenta años se deriva la forma popular del uso del término 'realismo' entre los economistas: aquel que se refiere a la forma de conducirse los agentes económicos. Sabemos que lo empresarios no maximizan, no son racionales, sus preferencias no son convexas y perfectamente derivables, no actúan únicamente por motivos egoístas, pero en el modelo puro de competencia perfecta hacemos como si esas fueran las características que debería poseer un agente para que se dieran lo mejores resultados posibles. La economía llamada neoclásica sigue considerando esto así. Pueden matizar todo cuanto quieran, introducir excepciones, reglas de incumplimiento, etc, el modelo en su esencia es ese.
Y todas las formas de apartarse de él en los últimos sesenta años presentan un mayor o menor grado de heterodoxia. Las pretensiones de mayor realismo psicológico de Simon o el acento puesto en las formas institucionales, se mueven respecto de ese eje de coordenadas establecido por la teoría neoclásica. Ese realismo lo es respecto de ella, la forma pura de la competencia.
Lo cierto es que el realismo psicológico que se ha intentado a partir de Simon en Economía ha sido siempre el de el estudio de heurísticas, reglas simplificadoras para la adopción de los juicios adecuados. Un realismo que explica los artefactos institucionales y las reglas como andamios debidos a las carencias humanas, muletas paliativas de una insuficiencia cognitiva que nos ayudarían a aproximarnos a lo óptimo. Entienden el cerebro como una computadora de memoria limitada y que precisa de periféricos para la realización completa de sus funcionalidades.
Existen otros realismo psicológicos en Economía, como los derivados de los trabajos de Ostrom, o los debidos a los importantes desarrollos del equipo formado por Kahneman & Tverski. Estos últimos me resultan especialmente problemáticos en su interpretación, no tanto por lo que sus autores dicen de ellos como por lo que indican los experimentos en los que se basan.

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