martes, 26 de noviembre de 2013

ensimismamiento y perspectiva


Los estudios de la economía de la conducta hacen referencia en muchas ocasiones a esos momentos de nuestra vida en los que sabemos que nos estamos comportando mal pero incidimos: procastinaciones, efectos de poderosas emociones que nos nublan la mente, adicciones, vagancias, planes no realizados, y un largo etcétera.
Por otra parte tenemos el concepto de racionalidad limitada: se suele entender como una miopía y una capacidad insuficiente para el cálculo. Muchas veces se la relaciona con la incertidumbre y es posible que haya una relación entre ambas pero su naturaleza es heterogénea. Las limitaciones de las que habla Simon muchas veces es posible superarlas o paliarlas (heurísticas apropiadas, instituciones coordinadoras, especialización y división del trabajo). Las formas en las que nuestras capacidades son suplidas generan una dependencia de la pauta, una especificidad debido a que las herramientas usadas durante mucho tiempo se convierten un poco en una extensión de nuestro cuerpo. La incertidumbre de aquello que pueda sucedernos depende en parte de quienes somos, quién hemos devenido. Poder ver lo que se acerca es una capacidad que ha de ser trabajada y toda heurística, regla, o actividad institucional, o especialización requieren un de un trabajo especializador, de adaptación a un entorno. Esa especialización lleva consigo una ambivalencia característica de la racionalidad limitada: trabajar sobre ella capacita e incapacita al mismo tiempo.
¿Como saber si estamos haciendo lo correcto si tantas veces nos subsumimos en nuestros quehaceres y ocupaciones? A veces es bueno sentirse extraño, ajeno, descolocada la perspectiva. Deberíamos prestar más atención, fijarnos no sólo los errores sistemáticos en los que caemos y de los que somos conscientes; deberíamos considerar esos otros en los que el hábito nos impide cambiar de rumbo y la falta de perspectiva percibir la falta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario