martes, 1 de octubre de 2013

al demonio

Llevaba tiempo deseando que llegara el 2014 pero ahora me temo lo peor. Si entendemos, como algunas hacen, que la sociedad es un conjunto de contratos podemos adoptar dos posturas: los hay kantianos como Rawls, Sen o Scanlon haciendo énfasis en el compromiso y el comportamiento cooperativo en que consiste ser moral. También puedes ser de las desconfiadas en la naturaleza humana: en este caso bebes de Hobbes y eres 'contratista' [contractarianism']. Nozick, Buchanan.
En estos últimos años los contratistas ganan por goleada. La crisis ha conseguido que la inseguridad ciudadana no consista en ese sentimiento de miedo a doblar la esquina un miércoles a las dos de la mañana cuando vas por el Casco Vello, inseguridad ciudadana hoy significa que el banco revise una cláusula en la que no te habías fijado, o dos entidades pida cada una que la otra les entregue un papel que tú no das conseguido, porque sino quien pagas eres tú.
En una sociedad en la que se rompen los contratos, se les estruja, se les manipula, en la que la palabra significa impostura, no queda espacio más que para la espera. Pues ya lo decía Chesterton: "With all really evil things, when the danger has appeared the danger is over'. Y el verdadero mal que entraña la ruptura de todo contrato no ha asomado el hocico todavía. Porque es también como en 'La princesa Mononoke'. Que aparezca ya, que se nos lleve pal infierno o que se muera, pero que aparezca para irse.

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