domingo, 12 de enero de 2014

cinco notas y una conclusión


  • En "doce años de esclavitud" asistimos a la progresiva degradación de la materia humana. En la película podemos asistir a varias luchas por conservar la dignidad. Unas, las femeninas, las representa McQueen como refugiándose en el llanto y en los juegos, en la evasión cuando es posible. El protagonista masculino intenta mantenerse firme mediante el ejercicio de las destrezas que una vez lo caracterizaban como una persona libre.
  • Mientras la veía pensaba que me eran más profundas las dos anteriores películas de McQueen, con una carga estética tan estudiada que nos trasladaba a un estado de sensibilidad capaz de hacer inteligible aquello que mediante lo discursivo se pierde por abstracto. En ésta existen esos recursos pero aparecen en algunos momentos sólo. Al contrario que la película sobre los presos irlandeses en esta el mal se ejerce desde la locura y no como un procedimiento administrativo operado metódicamente.
  • Uno de los méritos de McQueen es que sus obras añaden reflexión no sólo en si mismas sino también cuando recurrimos al contraste comparativo de las unas respecto de las otras. 
  • El contexto irlandés permite luchas a través del cuerpo y sus excrementos que humanizan y dignifican, que permiten una libertad imposible de arrebatar. 
  • En esta última la desposesión y el aislamiento que permiten la esclavitud sí despojan y arrebatan. El otro loco y cruel se ensaña en esos mismos cuerpos. Lo erótico, musical, lo familiar, lo cotidiano expuesto a la locura y arbitrariedad del amo permiten como único refugio el llanto. Todo asomo de resitencia es esporádico, no planificado, fruto de desesperación.
Sólo el azar libera, aparentemente, después de tal travesía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario