domingo, 19 de abril de 2015

sin nada de gracia



Hoy he estado viendo cositas de Becker (Gary). En concreto su "De Gustibus Non Est Disputandum" [GD], escrito a cuatro manos junto a George Stigler. Además he repasado mis notas sobre su "A Theory of Rational Adiction" [TRA] e "Irrational Behavior and Economic theory" [IBET].
En IBET, el más antiguo de ellos (1966), se formula una defensa de los argumentos de su principal mentor, Milton Friedman. Se define aquello que es racional en economía. El mercado constituiría un mecanismo tal que produciría racionalidad (económica); sería, por lo tanto, la institución económica por excelencia. Ese artículo representa la clase de los argumentos que se defendían desde la Escuela de Chicago sobre por qué a la Economía debían importarle un pimiento la introducción de mayor realismo en los presupuestos con los que se maneja. Esto incluye cualquier consideración psicológica o cognitiva. Si el mecanismo de mercado es capaz de producir racionalidad entonces ¿por qué preocuparse de posibles conductas guiadas por el hábito o por un azar cualquiera?
Una de las críticas que se dirigen a ese tipo de formulación no tiene que ver con consideración cognitiva alguna. Indica que eso que Becker llama "mercado" no existe. Si revisamos las facturas y tickets que tenemos en casa y pensamos un poco nos daremos cuenta en seguida. Existen muchas clases de mercados relacionados entre ellos. En este punto es interesante lo que dice Mirowski en Machine Dreams (Capítulo 7). 
La otra crítica es cognitiva: tiene que ver con la formación de los valores subjetivos. La economía conductual señala como las valoraciones subjetivas se ven afectadas por factores que las moldean y distorsionan. Muchos de los artículos y trabajos de Becker posteriores al IBET tienen en cuenta la forma en que las formas de valoración se pueden ver afectadas por hábitos, adicciones y factores contextuales (GD y TRA son dos ejemplos). Someter las formas de valoración a objeto de análisis, considerar los factores que les afectan, no constituye en Becker ningún tipo de retractación respecto de IBET. Tanto en GD como en TRA construye sus argumentos de tal forma que finalmente también las formas de valoración, el querer algo o no quererlo ahora, el consumir A o B, sea por hábito o por adicción, responde en obediencia a la variación de un precio. Ese precio en Becker no es de mercado, es un precio sombra que depende de las características del bien consumido, del hábito generado por su consumo y de su precio. Es una forma de extender la lógica de mercado a todos tipo de conductas y actividades dado que "nada es gratis", todo está sujeto a formas de escasez, siempre se paga un precio incluso cuando se decide no decidir.
uno de los conceptos clave de los argumentos de Becker es el del capital humano. La experiencia pasada, aquello que se ha hecho con el propio tiempo, determina las capacidades actuales de los sujetos para producir utilidad. Así, el ciudadano se convierte en una especie de emprendedor de si mismo, atesorador de experiencias y aprendizajes que le permiten producir utilidades. Así, el ciudadano produce utilidad (aprendiendo a escuchar música para disfrutarla mejor), sanidad (llevando una vida sana y comiendo manzanas para vivir más), mercancías (a través de su formación profesional), hijos (que ciudarán de él en la vejez). Y el mercado, que con su mano invisible produce precios sombra, está detras de las variaciones y cambios de las elecciones realizadas por todos los sujetos: que acceder a la música sea más asequible o no, que tener hijos sea prohibitivo, que ir al dentista sea para el próximo año. El mercado somos todos sin darnos cuenta de nadie, es la cajera de Mercadona y el señor Juan Roig, Florentino y Rodrigo, el mercado es el sector adolescente que las pira por un movil de 5,5', los chinos, sobre todo los chinos... y Amazon que está dispuesto a perder un pastón con tal de monopolizar... sí, tirará un pedazo de la tarta a la basura para comerse el solito lo que quede. El mercado es una masa que genera una fuerza, conocida como gravedad de la que casi nada escapa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario