martes, 8 de mayo de 2012

G^3 (de la necesidad de un pequeño timonel)

En el primer post de la serie fue realizado un resumen de un artículo de Arrow en el que se trataba el tema de la racionalidad en Economía. No quiero que esto se convierta en un acopio de resúmenes de artículos pero me va a resultar difícil, intentaremos ser buenos costureros. Allí se explicó el sentido de la racionalidad en Economía desde un punto de vista normativo. Existe una especie de imposibilidad de la racionalidad en la noción de Arrow dado que en el mundo real existen múltiples factores que impiden la acción racional y que se traducen en información asimétrica: concentración de poder y mercados incompletos. Por ejemplo no existiría la posibilidad de generar señales en forma de precios para tiempos futuros (importante el tema de la incertidumbre). Arrow no lo formula así pero a lo que apunta cuando señala a la demanda como la incógnita a la que debe enfrentar el monopolista es a un problema de dominación. En un mercado perfecto no existe ese problema porque todas tienen el mismo poder (no existe posibilidad de imposición y todas somos precio-aceptantes). Para Arrow éste es también un problema de racionalidad en el sentido de que existe un límite a la maximización tanto social (agregada) como individual.
La macro convencional parte de esa concepción de la racionalidad a la hora de construir sus modelos (la conducta individual racional y de su agregación se obtiene un resultado igualmente racional). Donde existen discrepancias es a la hora de considerar ciertas rigideces en salarios y precios, dificultades para adaptarse en el corto plazo. Pese a la falta de realismo de estos modelos a nivel micro es posible trabajar con ellos y obtener buenos resultados en sentido de buenas simulaciones macro. La macro está intentando mejorar sus resultados mediante la incorporación de supuestos más realistas, la dificultad está en qué significa esto. Uno de los intentos de integración viene de la mano de algunos economistas influidos por los conductistas del estilo K&T (Kahneman & Tversky); modelos que incorporan la conducta asimétrica de los agentes ante el riesgo, el papel de las adicciones o de los marcos de referencia. Este enfoque conductista considera que los agentes son en algunos aspectos y en determinadas circunstancias irreductiblemente irracionales. Gigerenzer no se encuentra entre ellos.
El otro día acabamos aquí; hoy comienzo mediante el contraste. Recurriré a la definición de racionalidad limitada según Simon (bounded rationality) tal como la lee Gigerenzer dado que una de las críticas que hace el psicólogo alemán a los seguidores de la economía de la conducta es que no defienden propiamente aquello que es racional y que parten de un modelo normativo equivocado. Además el contraste al que me refiero resulta importante porque nos permite comprobar lo complejo de la cuestión a la que nos enfrentamos. Una cosa sería la racionalidad desde un punto de vista teórico y otra, aquella que nos atañe como científicos sociales, sería la racionalidad presente en las decisiones que toman los individuos. Y en este punto sería crucial hacer referencia al entorno en el que las decisiones son tomadas, las circunstancias a las que está sometida la agente decisora. La decisión sería racional sólo en relación con el entorno y es respecto de él como se debe considerar su optimalidad. A esa racionalidad "que se remanga la camisa" la identifica Gigerenzer con la «bounded rationality» de Herbert Simon al que recurre para definirla. Es un proceso cognitivo en el que:
  1. La tarea es demasiado compleja como para calcular una solución exacta. 
  2. El entorno de la tarea necesita ser estudiado. Lo cual engloba el entorno de la tarea + poderes de adapatación del sistema. 
  3. Recursos cognitivos limitados. La obtención de info... está limitada por factores como el tiempo, las capacidades,... 
  4. Se especifica una tarea de satisfacción. Formulación específica de la estrategia de satisfacción «satisfacing». Ese modelo de satisfacción es un intento de resolver la tarea (no maximiza, resuelve).
A esta concepción simoniana le corresponde una propuesta viable para determinado tipo de circunstancias. Así, hay que enfatizar que el de Gigerenzer no es un programa completo para toma de decisiones en cualquier tipo de entorno. Son determinado tipo de estructuras informativas las que, cuando nuestros recursos cognitivos son limitados, entonces lo óptimo es seguir una «Fast and Frugal Heuristic», esto es, poseer una serie de reglas de decisión que, paso a paso, y mediante una búsqueda limitada de información, exploten esa estructura de una forma óptima.
Existe un sentido en el que su propuesta es limitada: se refiere a la optimalidad de respuestas simples que hacen uso de poca información como óptimas a otras más complejas en determinados contextos; la demostración de que efectivamente se dan mejores resultados en esas circunstancias modificando por lo tanto el sentido de la normatividad. Lo racional por lo tanto en determinadas situaciones no tiene que ver con el modelo habitual de inferencia bayesiana con uso exhaustivo de toda la información disponible; por lo tanto el problema (en determinadas circunstancias) no es que tengamos poca información o que ésta sea asimétrica sino saber identificar aquellas claves en nuestro entorno que nos proporcionan la información sintomática para hacer uso de ella mediante reglas simples. Esta propuesta tan atractiva en mi opinión debe ser sometida a una crítica relativizadora: el problema está en pensar que esa forma de normatividad lo es todo, y efectivamente vermos cómo hay quien llega a ese tipo de conclusiones. Podríamos resumir nuestra postura, arriesgándonos a acuñar un eslogan, "no a Giggerenzer sin un pequeño timonel".
Para abordar un poco más en detalle estas cuestiones es bueno que analicemos un poco más en detalle la crítica que dirige a K&T. Achaca a estos que utilicen como modelo normativo respecto al que realizar el análisis del comportamiento óptimo de los agentes el de probabilidad bayesiana. Esta forma de entender los procesos cognitivos sería lo que lleva a K&T a formular los test de una determinada forma y a interpretar los resultados a esos test respecto de lo que debería ser una respuesta óptima (en el sentido bayesiano). G no sólo ataca ese modelo de normatividad bayesiana porque ya no esté de moda en la psicología cognitiva (así habla de frecuentismo y subjetivismo como corrientes principales hoy día) sino también porque no es realista en determinado tipo de situaciones en las que los agentes se desenvuelven cotidianamente y porque en esas situaciones tampoco es óptimo. La «fast and frugal» sería la respuesta normativa a ese tipo de situaciones centrada en el estudio de la estructura del entorno.
Para ilustrar el enfoque de Gigerenzer recurriremos a la exposición de uno de los procedimientos más frugales [Ver: Gigerenzer 99, Models of Ecological Rationality: The Recognition Heuristic, disponible online (pdf)] es el llamado «recognition heuristics», consistente en una forma de inferencia derivada de trazas presentes ante la ausencia de conocimiento. Es lo que sucede ante el llamado «less is more effect». Un ejemplo sería el de una prueba realizada por Gerd con alemanes y estadounidenses, que tienen que reconocer en un cuestionario las ciudades propias y ajenas (los alemanes las norteamericanas y viceversa) que tienen más de cien mil habitantes. Tanto los norteamericanos como los alemanes aciertan más ciudades ajenas que propias dado que en este contexto saber mucho es malo (si un alemán conoce una ciudad norteamericana es más probable que tenga más de cien mil habitantes que si la conoce un norteamericano).
Otro tipo de heurística al que se suele referir Gigerenzer es aquella en la que se debe realizar una tarea muy compleja pero en la que existe una regla simple que explota la relación de nuestra conducta con la estructura del entorno. Pone el ejemplo de un jugador de rugby que corre con la intención de atrapar una pelota. Si recurriese a la lógica bayesiana sería imposible la captura del objeto de su atención en el tiempo y forma que le conduzcan al éxito, pero, si sigue una regla simple no. Después de estudiar la forma en la que los jugadores de rugby atrapan la pelota ovalada Gigerenzer encuentra la regla: mantener la vista fija en la pelota de tal forma que mientras corres el ángulo en el que mantienes la vista fijada sea constante hasta que esté lo suficientemente cerca de la misma como para que puedas atraparla. Para ello el jugador corre hacia la pelota en suave zigzag hasta conseguirlo. Naturalmente es una regla instintiva, no somos consciente de utilizarla ni del proceso de aprendizaje que seguimos para llevarla a cabo. Funciona porque es simple y explota la estructura informativa del entorno centrándose en una sola característica. Es seguida también por perros y otros animales, por lo que tiene carácter evolutivo.
Se me ocurre resaltar un par de cosas de este tipo de heurística: primero el énfasis, lo importante que resulta la estructura del entorno. Es la estructura de la distribución de la información lo que determina la no optimalidad del mucho conocimiento. Saber mucho es malo en este tipo de situaciones, como cuando tienes que tomar decisiones sobre personas que conoces demasiado bien.
En ambos casos existe una planicie entre hombre y animal. Son reglas inscritas en nuestro código, sobre todo en el segundo ejemplo. El primero es más bien una ilustración sobre la importancia del entorno (no es mérito del que responde el acertar, sino una circunstancia inscrita la estructura del conocimiento al que ha tenido acceso); el segundo sobre la forma en la que el éxito de este tipo de reglas está inscrito en nuestro código genético.
Y para ambas vale la misma objeción: el ser humano tiene una capacidad antes inaudita de modificar su propio entorno pese a lo que algunos puedan decir. Y no sólo eso, sino que en muchas ocasiones lo hace de forma consciente. La estructura del entorno en el que nos manejamos está trabada por una complejísima construcción de generación de información y de simbolización. Es bueno tener en cuenta a Gigerenzer siempre que no perdamos de vista que la estructura a la que nos referimos no es completamente externa a nosotros sino que forma parte de una dinámica de la que formamos parte.

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