viernes, 4 de mayo de 2012

G^3 (intro)


Se dice que una decisión es racional cuando existen razones para la toma de esa decisión y coherencia entre esas razones y las medidas tendentes al logro del objetivo que se pretende. En Arrow (1986) (pdf) "Rationality of Self and Others in an Economic System" se nos ofrece un excelente repaso de las distintas posturas en torno al tema de la racionalidad en economía así como de su evolución a lo largo del tiempo. En ese artículo estudia los distintos conceptos de racionalidad que empleados por la teoría económica: Define la teoría de la racionalidad como el estudio de los procesos de elección haciendo hincapié en que no se trata de una propiedad del solo individuo, tal como se presenta de forma habitual. Enfatiza también la dependencia de ciertas condiciones asumidas por la teoría para que los resultados ideales que se suponen bajo la acción de la toma de decisiones racionales se dé, siendo cierto lo contrario en la realidad, dado que cuando alguna de esas condiciones no se cumple totalmente se frustran aquellos resultados llegando a ser contradictorios con los descritos con la teoría. También hay que tener en cuenta que la racionalidad es limitada (por la limitada capacidad de cálculo). Además es necesaria la existencia de información muchas veces imposible de conseguir como la existencia de precios futuros o la contingencia derivada de tratar con mercados incompletos. La dificultad de tratar con este tipo de contingencias estriba en que hacen muchas veces imposible la definición de algún tipo de equilibrio (análisis de las principales fuerzas de mercado para describir los resultados a los que conducen). Existen otros principios a los que es posible acudir para definir la toma de decisiones, como el recurso al hábito, que no requieren de procesos maximizadores sino el intento de realizar los mínimos cambios posibles.
La macroeconomía en sus diversas corrientes acude a supuestos en donde se definen distintas formas o grados de racionalidad; las teorías de expectativas racionales la asumen plenamente mientras que otras más próximas al keynesianismo se apartan parcialmente de ella considerando rigideces en la adaptación a los cambios en precios y salarios, por ejemplo. Existen otras teorías macro que se aproximan más al supuesto de racionalidad como aquella que tienen en cuenta el ciclo vital de las personas mediante la construcción de conceptos como el de renta permanente; hacen así entrar en juego elementos de racionalidad en la conducta de los agentes.
Arrow señala también como las teorías monetaristas son objeto de las críticas de los defensores de la racionalidad como fenómeno omnímodo. (En concreto remite a Friedman y a Tobin como ejemplos de proponentes de algunas de esas teorías, que usan el concepto de racionalidad más como un comodín que como una parte esencial de sus teorías). Defiende también que este fenómeno, en donde se asume racionalidad pero para el desarrollo del modelo deben ser asumidos presupuestos que adapten la conducta de los agentes a situaciones concretas, y que son los que realmente los hacen funcionar, puede ser extendido a muchos otros modelos de los que manejamos en la actualidad en Economía Aplicada.
La fragilidad de la racionalidad de los resultados económicos depende de forma decisiva no sólo de la competencia pura sino también perfecta, nos señala Arrow. Esto es, no sólo es necesario que los mercados estén completamente desregulados
La economía se ha valido de la parsimonia metodológica debido a la necesidad de simplificar con el objeto de establecer un marco normativo. Existen además los que defienden como el trabajo seminal de Alchian (1950) que existen fuerzas en el mercado que hacen que nos acerquemos a esos resultados óptimos.
refiriéndose a los clásicos (remitiendo Arrow a Smtih y Ricardo para ejemplificar) existían una serie de supuestos que se tomaban como implícitos respecto de la conducta de los agentes económicos: es preferible tener más que menos, minimizar los costes, orientarse hacia procesos más productivos... pero la formulación explícita del concepto de maximización no tiene lugar hasta la década de 1880. No existía un definición explicita de racionalidad como conducta propia de los consumidores, ni siquiera el hecho de que la demanda depende del precio de todos los bienes y de la restricción presupuestaria aparece hasta Mill y Cournot. Es sólo con la revolución marginalista que se entiende que el consumidor maximiza su utilidad haciendo así posible la formulación de una teoría de equilibrio de mercado. El desarrollo de la teoría de la utilidad posteriormente comprende según Arrow que (1) la racionalidad es una propiedad ordinal (permite establecer ordenaciones lógicas entre alternativas); también que (2) la racionalidad tiene implicaciones observables limitadas (las relaciones de slutsky) siempre que no se asuman propiedades adicionales y por ultimo que (3) de forma agregada la hipótesis de conducta racional no tiene implicaciones a mayores: para cualquier conjunto de funciones de exceso de demanda agregadas existe una elección de mapas de preferencia y de dotaciones iniciales, para cada individuo en la economía, cuya maximización implica a las funciones de exceso de demanda agregada dadas. Así, y este añadido es mio, la teoría "neoclasica" de la racionalidad asume que la conducta individual es racional (maximizadora) y que en determinadas condiciones -que serían las que caracterizarían la optimalidad de los procesos sociales- los resultados de la conducta agregada de los individuos son también racionales (en el sentido de que maximizan).
Pero tanto la caracterización de la conducta individual como su caracterización social, señala Arrow, son contradictorias con la realidad dado que (2) y (3) están en contradicción con la investigación empírica. Señala Arrow que los lugares en donde estas contradicciones son mas pronunciadas apuntan fundamentalmente a lo que sucede con la conducta de los individuos en los mercados de oferta de trabajo y los resultados de los modelos de macreoeconomía neoclásica o de expectativas racionales. En estos modelos sólo es posible obtener resultados óptimos mediante fuertes supuestos adicionales sobre el modelo general de racionalidad. todos los individuos tienen la misma función de utilidad y existen problemas con la formación de capital humano: ¿por qué no realizan todos la misma elección en cuanto a capital humano?
Después introduce el tema del conocimiento y la racionalidad que ha comenzado a ser estudiado de forma sistemática sólo a partir de los años 50. de como es imposible que conozcamos todos los aspectos del conjunto de precios que han de ser tenidos en cuenta y de la teoría smithiana de la mano invisible, cuyo concurso permite que individuos carentes de un conocimiento completo de lo que pasa en la economía, mediante la institución del mercado, se coordinen en beneficio los unos de los otros. Bajo condiciones de concentración de poder de mercado esto deja de ser así dado que el ejercicio de ese poder requiere el conocimiento de la forma de la curva de demanda (Cournot) lo cual es imposible (Nota mental: el conocimiento de las subjetividades ajenas en momentos temporales futuros: ya es difícil conocerse a uno mismo. En este sentido es curioso el capitalismo, para el lo importante ya no es conocerse a uno mismo sino conocer la subjetividad ajena, ahora con Stiegler lo que está llegando a ser importante es conocernos como grupo que interacciona, como comunidad).
Pero existe otro hueco que no es susceptible de ser abordado: un sistema de precios de equilibrio precisa que sean conocidos los precios de los periodos futuros, y no es posible crear mercados para eventos que se han producido. Son huecos que han de ser ocupados por algún tipo de conjetura.
A este respecto existen distintos tipos de posturas que dividen a los economistas sobre la posibilidad y el grado en el que los agentes son capaces de realizar conjeturas razonables, así como las estructuras institucionales y las políticas que facilitan o impiden esa razonabilidad.
Una de ellas es la teoría de expectativas racionales, otra la postura de los austriacos, los ecologistas radicales (miedito), los de ecología económica y sostenibilidad, los postkeynesianos se posicionan dependiendo, etc. Es en este punto en donde encuentra su ensilladura la importancia que tiene la construcción de una teoría realista que tenga en cuenta la forma en que se relacionan la racionalidad, el conocimiento, las creencias, las prácticas sociales, las instituciones y un largo etcétera. Herbert Simon 56 (Rational Choice and the Structure of the Environment) (pdf) dice que su objeto de estudio es la racionalidad y la estructura del entorno, resumiendo perfectamente todo aquello que nos preocupa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario