viernes, 11 de mayo de 2012

divergencias

En este juego de los G^3 cada uno de ellos es una excusa para hablar de otras cosas que tiene que ver con la racionalidad, dado que cada uno de ellos puede ser leído como un síntoma, del mismo modo en como podemos serlo tú o yo. El síntoma representa o señala a una verdad inconsciente que no es aceptada por éste. Es la no aceptación la que se ha de manifestar como síntoma.
Giggerenzer es uno más entre aquellos que defienden la prioridad de aquello que llaman 'racionalidad ecológica'. Este tipo de racionalidad es inconsciente, no el sentido psicoanalítico sino en uno psicológico (y que por lo tanto podríamos denominar no-consciente). ¿Qué verdad está reprimida de tal forma que Gigerenzer es generado por ella?
La 'racionalidad ecológica' tiene algo de animal en nosotros, ella es la que sobrevive y se vale de su hermana consciente y deliberadora, aquella que Vernon Smith como heredero de Hayek llama 'racionalidad constructiva', para elevarse potencialmente. Tiene la última palabra y decide sobre aquello que ha de ser verdad, está por encima nuestra, nuestros placeres y sufrimientos son algunos de sus intrumentos en nosotros. Gigerenzer forma parte de aquellos que así lo entienden, junto con Vernon y Friedrich, y tantos otros. Están enfrentados a los economistas de la conducta estilo Kahneman & Tversky, que si bien también conciven al ser persona como la convivencia de dos tipos de sistemas cognitivos que interactúan, éstos asignan un papel distinto a cada uno de ellos. Es lo que K&T llaman Sistema I y Sistema II. No es éste el único contraste: al hedonismo de Kahneman se enfrentan también tanto Vernon como Friedrich, aún no sé en qué sentido.
El cansancio debilita nuestro ánimo; la mies no está pronta. Quizás por eso hoy gustamos de hacer rizoma por el parque para dedicarnos a traer ocurrencias

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