sábado, 29 de septiembre de 2012

Racionalidad y agentes del cálculo económico (largo)

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El trabajo previo realizado en pirámides y andamios y colgado en este blog ha resultado en el siguiente escrito. Es más metodológico y en él reconsidero algunas cosas, es bastante posible que sufra futuras modificaciones.




Racionalidad y agentes del cálculo económico

  1. introducción.
Entre los economistas la teoría de la elección racional juega un papel central a la hora de explicar y predecir la conducta de los agentes económicos, para muchos cumple también un papel normativo. Dicha teoría utiliza en concepto de racionalidad sustantiva en tanto que instrumento predictivo; su versión instrumentalista es la más utilizada para los propósitos de predicción. Friedman, en uno de los artículos sobre metodología económica más influeyentes de todos los tiempos [The Methodology of Positive Economics, 1953], defiende que este instrumentalismo ha de basarse en la asunción de que los agentes económicos actúan 'como si' fuesen racionales. Expone así lo que es una de las constantes en la práctica de la economía de modelización desde ese momento en adelante: los programas de investigación económica no deben basarse en el realismo psicológico, en el intento de saber qué es aquello que realmente sucede dentro de los que se llama 'la caja negra', es decir, debemos despreocuparnos por los estados mentales de los agentes; ellos es posible debido a que nuestro propósito es el de predecir, y debido a que se estudian fenómenos agregados es posible ignorar las circunstancias psicológicas particulares de los agentes. Hace además una defensa de los modelos de estática comparativa en los que suponemos que los agentes actúan como si fuesen racionales haciendo siempre aquello que más les conviene. Según la definición que nos da Daniel Hausman se entiende que "los agentes son racionales si, y sólo si, sus preferencias pueden ser representadas por funciones de utilidad ordinal y su elección acrecienta al máximo la utilidad". [añadiendo que] "Evitamos intencionamente decir que actúan 'para acrecentar al máximo la utilidad', porque, en la teoría económica contemporánea, la utilidad es meramente un índice o indicador. Acrecentar al máximo la utilidad es hacer justamente lo que uno prefiere hacer más".
Existe una versión internalista de la racionalidad que considera que los agentes económicos realmente tienden a comportarse de acuerdo con esta definición y que si no lo hacen es debido a asimetrías informativas, instituciones mal diseñadas, pasiones concurrentes, etc. Consideran también, en esta versión internalista, que existen una serie de estados mentales, básicamente deseos y creencias, que se corresponden con los descritos por la teoría.
En contra de estas visiones externalista e internalista de la racionalidad se han alzado una serie de críticas hacia la concepción de los agentes económicos como racionales. Algunos proclaman la necesidad de mayor realismo psicológico, son los llamados conductistas, que entienden la necesidad de "abrir la caja negra". Son tanto psicólogos como Daniel Kahneman, como economistas (Dan Ariely, Richard Thaler, etc). Consideran estos autores que es necesario estudiar las distorsiones respecto del modelo de racionalidad sustantiva dado que existen una serie de taras e interferencias que sistemáticamente nos impiden actuar de forma racional. Su objetivo es la constitución de incentivos, diseños institucionales que de alguna forma conduzcan al individuo a tomar decisiones más racionales mediante un enfoque normativo que Colin Camerer llama 'paternalismo regulativo'.
Existen otros que también están tratando de abrir la 'caja negra' pero que consideran que el modelo que se basa en la convinación de racionalidad sustantiva y mercados de competencia perfecta no es el óptimo en todas las ocasiones. Ejemplos son Elinor Ostrom que ataca la hipótesis de que el agente económico se mueva en exclusiva por el interés propio y defiende que para determinados tipos de dilemas de acción colectiva (dilema del prisionero ante la gestión de bienes comunes) existen instituciones distintas de las defendidas por los teóricos de los modelos de racionalidad sustantiva mediante las que es posible obtener mejores resultados (más eficientes). Existen más críticas y más formas de entender aquello que es la racionalidad pero no entraremos en ello por falta de tiempo.
Todos estos trabajos, con mayor o menor énfasis, se apoyan sobre los pilares del individualismo metodológico. Este tipo de herramienta metodológica considera que las acciones llevadas a cabo por los individuos sólo pueden ser entendidas por ellos. Es una clase de subjetivismo asociado a la revolución marginalista; el término fue acuñado por primera vez por Joseph Schumpeter. Tradicionalmente el uso del concepto de racionalidad substantiva ha sido asociada al individualismo metodológico, sin enbargo en un artículo de 1994 [Rational Choice and Social Theory] Satz & Ferejohn proponen la articulación de un enfoque explicativo caracterizado por lo que denominan un externalismo moderado que pueda valerse del concepto de racionalidad substantiva sin tener por ello que apoyarse sobre el individualismo metodológico. Para ello defienden un estructuralismo que atienda a las circunstancias en las que han de conducirse los agentes, circunstancias que muchas veces suponen restricciones en la elección de los mismos y que de alguna forma construyen las preferencias de esos agentes al delimitarlas. Entienden la lectura individualista del concepto de racionalidad substantiva como opcional proponiendo una lectura no-psicológica (estructuralista). Este trabajo de Satz & Ferejohn supone una de las bases para la construcción por parte de Andy Clark del concepto de «external scaffolding», otro es el artículo [Shared Mental Models: Ideologies and Institutions] de Denzau & North. El concepto está relacionado con otro desarrollado por Andy Clark y conocido como «extended mind», Andy Clark es un reputado filósofo de la mente que introduce el concepto de «mental scaffolding» mediante un artículo de 1997 titulado Economic Reason: the Interplay of Individual Learning and External Structure, en el que pese a presentar un gran potencial para una lectura estructuralista como la que defienden Satz & Ferejohn utiliza el concepto de la «external scaffolding» en un marco que continúa haciendo una lectura que recurre al individualismo metodológico presente en Denzau & North.
Propongo el estudio de la racionalidad económica mediante un enfoque moderadamente externalista como el propuesto por Satz & Ferejohn que tenga también en cuenta algunos de los hallazgos que están siendo realizados por parte de los partidarios de 'abrir la 'aja negra'. Este es un trabajo preliminar y que todavía no está completamente definido, presento resultados provisionales que considero interesantes en cuanto que cuestionan otras visiones actualmente en voga sobre el marco del ejercicio de la racionalidad. A continuación paso a presentar de forma resumida el concepto de 'external scaffolding', la relación que guarda con el concepto de racionalidad substantiva para exponer su potencialidad explicativa. Para ello primero hemos de tomar como punto de partida dos artículos clásicos, uno el de Friedman 1953 ya mencionado y otro el de Alchian 1950 Uncertainty, Evolution, and Economic Theory .
Friedman 53 defiende que los modelos han de ser evaluados por su capacidad predictiva y que la hipotesis de racionalidad debe ser toma como si se cumpliera. Respecto de la capacidad predictiva de los modelos Clark reformula la cuestión de friedman al enfrentarla con 50 años de modelización de la siguiente manera ¿Cuándo los modelos de racionalidad substantiva son buenos predictores de la conducta de los agentes? Realmente es una forma de darle la vuelta a la tésis de Friedman dado que no asumimos racionalidad de forma que nos centremos en la predicción sino que nos preguntamos sobre su posible condicionalidad, la hacemos depender de aquella.
Alchian 50 plantea la cuestión del efecto de los entornos de competencia perfecta sobre la conducta de los agentes: en entornos tendentes a la competencia perfecta sólo aquellos agentes que se comporten racionalmente (maximizando) sobrevivirán. Respecto de los efectos de la competencia sobre la conducta de los agentes es posible preguntarnos sobre los modos en los que afecta en concreto a la propia racionalidad substantiva. ¿Son siempre los agentes más racionales con mayores niveles de competencia? En concreto Clark se pregunta cómo es posible el relativo éxito predictivo de los modelos neoclásicos dado el irrealismo psicológico de sus postulados. En concreto dice:
The pattern of success and failures is both fascinating and informative. For the best explanations of the patterns looks to involve a dissociation between cases of what may be termed highly scaffolded choice and cases of more weakly constrained individual cogitation. The substantive ratiolaity paradigm, as several authors have recently argued, seems to work best in the highly scaffolded case and to falter and fail as the role of weakly constrained individual cogitation increases. A fully successful economic theory will thus need to address both types of situations and (and this is the crucial move) do so within some overarching framework that enables us to plot the delivate interrelations between the two, that is, to understand how active agents come to construct elaborate forms of social and political scaffolding”. p.271.


Como ejemplos de dicho éxito pone la predicción de la conducta de las empresas en entornos competitivos y el de los partidos políticos, haciendo referencia a los estudios de Satz & Ferejohn 94 y Denzau & North 96 como artículos que refieren esos éxitos. Y sin embargo, relata, existen casos al mismo tiempo de fracaso predictivo en situaciones de elección bajo incertidumbre, o para predecir los procesos de cambio económico de gran escala así como otros casos más concretos como la conducta de los votantes. Encuentra Clark que la pauta de fallos y aciertos predictivos es significativa y que está caracterizada por la presencia o ausencia de aquello que llama 'external scaffolding'.


II External scaffolding como posibilidad integradora. 

El de 'extended mind' es un concepto acuñado por dos filósofos de la mente, Andy Clark y David Chalmers. Su mayor defensor y proponente es Clark que de hecho había desarrollado parcialmente ese concepto ya con anterioridad. La 'extended mind' introduce la tesis de que aquello que es la mente no se limita a algo que tenemos dentro de la calavera sino que existen determinados objetos que pueden ser considerados, debido a las funciones que realizan, como parte activa de la misma. La definen como:
"If, as we confront some task, a part of the world functions as a process which, were it done in the head, we would have no hesitation in recognizing as part of the cognitive process, then that part of the world is (so we claim) part of the cognitive process. Cognitive processes ain't (all) in the head!"
Es así como responden a la pregunta sobre el lugar de la cognición humana: proclamando lo que definen como un externalismo activo. Un ejemplo obvio sería el ábaco, y el que ellos ponen es el lápiz y el papel junto con las técnicas necesarias para la realización de multiplicaciones de varias cifras; o el joystick para jugar con el pc al Tetris. El término fue acuñado en el año 98 en un artículo ['Extended Mind' 1998] firmado conjuntamente por Clark & Chalmers; lo cierto es que Clark venía trabajando la idea desde años antes. Y precisamente en el artículo al que nos referimos antes intenta hacer una lectura económica del papel que juega lo que acabará por denominarse la 'extended mind' en Economía y que permitiría dar cuenta de las dos proposiciones que antes señalamos. En él se defiende que nos valemos como especie de un andamiaje externo que nos permite razonar mejor. Esta andamiaje sería fruto de un proceso evolutivo. Reconoce Clark que es precisamente porque nuestra racionalidad se ve limitada por factores de tiempo, de recursos cognitivos, y por factores evolutivos que la distorsionan (como los estudiados por K&T, Simon, Gigerenzer y tantos otros) que la 'external scaffolding' (aka 'extended mind') se vuelve un factor decisivo, una especie de suplemento de racionalidad que incrementa nuestras capacidades cognitivas y que ha permitido el éxito y la prosperidad humanas.
Respecto del primer elemento que queremos incluir –la capacidad predictiva de los modelos- remite Clark tanto a North & Denzau 93 como a Satz & Ferejohn 94. Satz & Ferejohn destacan que la teoría económica basada en los modelos de racionalidad substantiva predice mejor en aquellos casos en los que se da un potente andamiaje cognitivo: grandes empresas y partidos políticos, por ejemplo, que allí donde está ausente: consumidores individuales y votantes. La tésis que defienden consiste en que la hipótesis de la elección racional es más plausible allí donde la elección individual se ve más constreñida por ciertos factores económicos (no sólo las estructuras cognitivas como las señaladas por Clark), haciéndose eco de la asimetría en el poder predictivo que señala Clark. Así, defienden, la tésis reformulada de Friedman sería cierta en aquellos casos en los sea posible abandonar el individualismo metodológico para hacer una interpretación estructuralista. Para North & Denzau el modelo de racionalidad substantiva no sería válido para todos los casos dado que existen situaciones en las que el aprendizaje que implica los modelos de racionalidad substantiva defendida por Friedman no es eficiente y es necesario otro tipo de estrategia para la adopción de decisiones: hacen hincapié en el papel mediador de las ideologías como una forma de reducir la incertidumbre en los casos de interacción estratégica (por ejemplo el dilema del prisionero) y como forma de dotar de herramientas para la interpretación del mundo a aquellos que se ven expuestos a ellas.
Respecto del segundo principio –el efecto selectivo de las condiciones de competencia sobre la conducta de los agentes- recurre al trabajo de Satz & Ferejohn 94 ('Rational Choice and Social Theory'), los cuales mencionan por ejemplo el caso de las preferencias conservadoras de los agricultores asiáticos haciendo referencia a un estudio de James Scott ('The Moral Economy of the Peasant') como ejemplo de una dinámica de mercado que selecciona un determinado tipo de preferencias. La lectura que Clark hace de estos resultados a la luz de la 'extended mind' es la de un institucionalismo próximo a la North, en donde los mercados y los mecanismos cognitivos desarrollados en torno a los mismos determinan las pautas de acción de los agentes restringiendo la conducta. Sería en esos casos de mayor presión competitiva y 'external scaffolding' donde los modelos predictivos funcionarían mejor y la conducta se adecuaría más a la que se define como de racionalidad substantiva.
Uno de los problemas que más preocupan a North, el de el mantenimiento de resultados subóptimos cuando sería posible imitar las conductas de otros agentes que sí se están conduciendo de forma óptima lo realiza mediante el recurso a una teoría del aprendizaje llamada 'representational redescription', que es autoría de Andy Clark y que desarrolla en su artículo de 1997 en detalle. Mediante la misma es posible explicar la permanencia de resultados alejados del óptimo manteniendo la hipótesis de racionalidad y sin renunciar al individualismo metodológico: seguirían siendo las evaluaciones subjetivas un elemento suficiente para explicar los resultados de las dinámicas de la interacción social.



III Reflexiones, Críticas y propuestas.
  • Considero que existen limitaciones en torno al concepto y su relación con los procesos de optimización, limitaciones en la propia definición y el dominio del concepto de 'external scaffolding'.
    Hay que tener en cuenta que no cualquier andamiaje cognitivo para la coordinación económica implica optimalidad (pensemos en la burocracia); que tampoco la optimización está ligada a la 'external scaffolding'. Además los modos en los que la estructura del entorno afectan y constriñen las elecciones de los agentes son muy variadas no implicando siempre procesos de cognición como los representados por la 'external scaffolding' (como en el ejemplo puesto por Satz & Ferejohn de la constricción de las preferencias de los campesinos en Asia). Así, consideramos que las relaciones del concepto con lo que implica deberían ser explicitadas dado que en lo que estamos interesados es en situaciones de mercado en las que esa estructura externa para el cómputo y la cognición está orientada al logro de la optimización. Por último, para hablar del dominio de la misma, esto es, de aquellos fenómenos que comprende, pese a que lo que definiría la 'external scaffolding' que tiene que ver con procesos de cognición externos que constriñen el rango de conductas posibles no debe ser separada de esa dimensión de sus efectos sobre las relaciones entre los agentes, las cuales incorpora en mi opinión siendo parte sustantiva de aquello que lo caracteriza; relaciones entre los agentes que son en muchas ocasiones de poder o afectación, es decir, incorpora una intencionalidad que se vale de múltiples herramientas para que unos actúen sobre los otros. (Un ejemplo claro sería el de la obesidad en los países desarrollados).
  • Pasemos a cuestiones metodológicas. ¿Por qué no nos alineamos con el individualismo de Clark-North? Es posible hacer una lectura individualista de la 'external', como de hecho hacen Clark & North, recurriendo al aprendizaje como factor interno mediante el que es posible explicar uno de los fenómenos que preocupan a North: por qué si unas sociedades tomas decisiones correctas en lo tocante a instituciones, ideologías, epxlicaciones otras, atrasadas, no aprenden de las primeras: ¿por qué no se disipa ese gap cognitivo? La teoría del aprendizaje a la que recurren es aquella que tradicionalmente viene defendiendo Andy Clark, la de la 'representational redescription'. Al recurrir a una teoría del aprendizaje en la que los errores de las primeras fases condicionan todo el proceso posterior es posible remitir la explicación sobre resultados subóptimos que permanecen en el tiempo a esos errores. Así, los elementos causales pueden ser interpretados siempre en términos de evaluaciones subjetivas individuales. Este movimiento forma parte de una estrategia general desarrollada por North y que explicita en su libro "Institutions, intitutional change and economic performance" en el que nos dice que su proyecto se entiende como un modo de reconciliar el individualismo metodológico con los fenómenos de constricción institucional:
Separating the analysis of the inderlaying rules from the strategy of the players is a necessary prerequisite to biulding a theory of institutions. Defining institutions as the constraints that human beings impose on themselves makes the definition complementary to the choice theoretic approach of neoclassical economic theory. Building a theory of institutions on the foundation of individual choices is a step toward reconciling differences between economics and the other social sciences. The choice theoretic approach is essential because a logically consistent, potentially testable set of hypothesis must be built on a theory of human behavior.
Sin embargo para nosotros, como para Satz & Ferejohn, han de ser incluídos otros factores para la comprensión de las decisiones que toman los agentes y que la 'external scaffolding' nos ayuda a representar. En concreto, por eso pensamos que se trata de una categoría útil. Cuando abrimos el concepto de forma que esa estructura además de ayudas cognitivas incorpora herramientas para el condicionamiento de las preferencias y la racionalidad ajena, siendo una estrutura para el dominio y el ejercicio del poder podemos ampliar también el poder explicativo de la categoría incorporándo fenómenos que antes quedaban fuera. Y es al incorporar esas capacidades a las estructuras de ayuda cognitiva cuando el individualismo metodológico se ve cuestionado: considerar la evaluación subjetiva de cada uno de los agentes como dependiente de su poder de mercado. Cada agente intentará afectar a la curva de demanda u oferta agenas haciéndolas más sensibles a sus intereses. En el caso de un oferente intentará modificar la curva de demanda de sus productos desplazándola hacia afuera y haciéndola poco elástica al precio. Eso se logra afectando a las preferencias de los agentes, sus grados de racionalidad o el papel que juegan las pasiones en las decisiones que toman. De gustibus est disputandum.
  • Muchas de estas relaciones de dependencia son establecidas en dinámicas de corto plazo que pueden hacer cuestionar la racionalidad global de esa relación económica: de nuevo el problema de la obesidad o también el problema ecológico.

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